Fue escrita por un cantante francés allá por 1964. Se llamaba Alain Barriere, y la canción... Touche Moi un Oeuf (algo así como Tocando mi Gloria)
Alain Barriere hubiera sido uno más de aquellos cantautores franceses de los 60 que salieron de las universidades y renovaron la chanson de un país que empezaba a sacudirse las cenizas de la pos-guerra de no haber sido por una canción, Ma vie (Mi Vida) que le llevó a repesentar a Francia en el (por entonces) prestigioso festival de Eurovisión. Acabó quinto.
Pero no es ésta la canción que nos ocupa o, mejor dicho, nos es este el lado de la canción que
nos ocupa, sino el otro. Era en la cara B del single que promocionaba Ma Vie, la canción del éxito, donde aparecía nuestra canción, Touche Moi un Oeuf.
De no haber sido como convidada de piedra de aquel single de moda probablemente no habría llegado siquiera a publicarse. Una canción escrita sin pretensiones, desde la modestia, que sólo el paso de los años rescataría de olvido. Pero una canción que desde la simpleza de sus formas se erigió en un monumento épico, un canto sublime al esfuerzo personal en pro del bien colectivo. Narrada en primera persona, Touche Moi un Oeuf cuenta la historia de un soldado enviado muy lejos de su tierra que debe afrontar una terrible misión y que debe hacerlo solo. Verso a verso la canción dibuja al soldado solitario a lomos de su cabalgadura avanzando al encuentro del enemigo mientras nos sumerge en sus pensamientos sobre la batalla que ha de llegar.
Tocando mi Gloria está lejos de ser una canción bélica, más allá de eso es un canto esperanzado en la llegada de un fin al conflicto, de una rendición.
He pensado en esta canción últimamente y en cómo te gustaría oirla allá donde estás ahora. Espero que al hacerlo te haga sentir mejor. Piensa que, como el protagonista de la canción, tu arriesgada misión está pronta a terminar. Cuando acabe estaremos aquí, en casa, para celebarlo contigo.
Disfrútala (pero con los altavoces bajitos, por tu madre)
De no haber sido como convidada de piedra de aquel single de moda probablemente no habría llegado siquiera a publicarse. Una canción escrita sin pretensiones, desde la modestia, que sólo el paso de los años rescataría de olvido. Pero una canción que desde la simpleza de sus formas se erigió en un monumento épico, un canto sublime al esfuerzo personal en pro del bien colectivo. Narrada en primera persona, Touche Moi un Oeuf cuenta la historia de un soldado enviado muy lejos de su tierra que debe afrontar una terrible misión y que debe hacerlo solo. Verso a verso la canción dibuja al soldado solitario a lomos de su cabalgadura avanzando al encuentro del enemigo mientras nos sumerge en sus pensamientos sobre la batalla que ha de llegar.
Tocando mi Gloria está lejos de ser una canción bélica, más allá de eso es un canto esperanzado en la llegada de un fin al conflicto, de una rendición.
He pensado en esta canción últimamente y en cómo te gustaría oirla allá donde estás ahora. Espero que al hacerlo te haga sentir mejor. Piensa que, como el protagonista de la canción, tu arriesgada misión está pronta a terminar. Cuando acabe estaremos aquí, en casa, para celebarlo contigo.
Disfrútala (pero con los altavoces bajitos, por tu madre)



