Cristóbal Colón, navegante de origen oscuro aunque tradicionalmente se haya convenido que vio la luz por primera vez en Génova, se mueve, especialmente en las primeras etapas de su vida, entre la historia y la leyenda. Su rostro ha sido representado gráficamente a lo largo de la historia en numerosas ocasiones en grabados, óleos, frescos y, ya en el siglo XX, a través del cine, al que su personaje ha sido llevado en al menos ocho ocasiones. Una de las más celebradas fue la película Cristóbal Colón de Oficio... Descubridor dirigida en 1982 por las expertas manos de Mariano Ozores y protagonizada por el poseedor de un Goya de la Academia, Andrés Pajares.Sin embargo, todas las representaciones físicas del descubridor del nuevo mundo no son sino idealizaciones del personaje histórico ya que Colón nunca posó para un retrato y no se conserva documento alguno en que se recoja una descripción detallada de los rasgos físicos del navegante. Así la convención ha venido a representarle con una serie de rasgos y atributos que se repiten a lo largo de los años, desde su epopeya de 1492 hasta nuestros días. Estos rasgos responden a los usos de aquellos años de transición entre el Medioevo y el Renacimiento y son más evidentes en el peinado y en ciertas prendas de uso común entre la incipiente burguesía de la época. Todos estos retratos representan a un varón maduro que responde al canon de la época: melena corta, en muchas ocasiones cana para añadir un toque de digna senectud, facciones redondeadas, ropajes propios de un burgués, postura hierática y mirada que trasciende lo cotidiano, transida por el peso de una misión elevada como corresponde a alguien que se sabe instrumento de la historia.
Ha debido ser la tecnología en su imparable labor de acoso y derribo de lugares comunes la que haya hecho, una vez más, tambalear los cimientos de esta convención iconográfica. Si en el pasado año
2006 se hacían públicos los resultados del estudio al que el equipo del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada había sometido los restos óseos que descansan en la tumba del Descubridor de América en la Catedral de Sevilla según el cual, el cotejo con los restos de Diego Colón, hermano menor del Almirante, que se conservan en la Cartuja de Sevilla, confirmaba definitivamente que los huesos del templo hispalense pertenecen a Colón, ahora un equipo multidisciplinar de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la República Dominicana, país que rivalizaba con Sevilla por albergar la "auténtica" tumba de Colón, publica los resultados de una sorprendente investigación en la que ha venido trabajando desde el 2003.Según publica la Revista de Estudios Históricos de la citada universidad dominicana, un equipo de científicos entre los que se encontrarían expertos en genética e historiadores ha logrado reconstruir infográficamente el rostro de Cristóbal Colón a partir del ADN contenido en los supuestos restos del Almirante que descansan en la ciudad de Santo Domingo (hay que recordar que las autoridades dominicanas se negaron a que los restos de Diego Colón pudieran cotejarse con los supuestos restos del descubridor en aquel país americano)
Esta reconstrucción de lo que fue el rostro real de Colón presenta una imagen tridimensional que nada tiene que ver con la imagen convencional que hasta ahora conocíamos por sus retratos. Los expertos de la universidad dominicana han reconstruido la cara escalofriante de un hombre rudo y corpulento, que no vestía ricos ropajes sino que iba prácticamente desnudo y que (es lo más sorprendente de todo) llevaba gafas, algo sumamente raro en una época en que los problemas oftalmológicos apenas tenían tratamiento.
El blog de Los Trotabares está en condiciones de ofrecerles en primicia absoluta la imagen reconstruida a partir de los restos de su ADN de lo que fuera el rostro real de Cristóbal Colón, quien por la importancia de su descubrimiento pude decirse que es el hombre y el nombre más importante de la historia moderna.



