dedicado a todos aquellos trotabares que nunca estuvieron en los salesianos, que no conocieron a la Vaca ni jugaron a explorar las galerías en los días de fiesta pero que han aprendido nuestros cantos y los han cantado con la misma emoción de quien iba a misa por las mañanas cada día 24 como hoy. A todos ellos, que han sido salesianos, no por vivencia, sino por espíritu.Para los niños de seis años todo tiene una dimensión mayor, debe ser por aquello de la proporción o quizás por que a esa edad todo es nuevo, cada experiencia es una primera vez y la mayoría de ellas llegan en este tiempo -la mayoría menos la que de verdad nos interesa, que esa siempre se retrasa muchos más años de los que quisiéramos. Que todo sea nuevo es una ventaja porque permite acercarse a las cosas sin prejuicios, con una mirada limpia.
Lástima que aquella mañana de un día 24 mi mirada no estuviese tan limpia como correspondería a tan tierno infante. No era el pecado lo que la ensuciaba, lo juro, sino las legañas. Era yo solo un mocoso en mi primer año en el colegio, bien tempranito por la mañana, tras tocar la campana para formar la fila que -no quiero ver más que una cabeza- nos llevaría derechitos al interior de la clase, algo alteró la rutina diaría. La fila empezó a moverse pero no con el rumbo acostumbrado y sin que ninguno de los que la formábamos supiera cómo se llegaba nos condujo hasta la Basílica.
Aquello sí que era una primera vez... el gran agujero de la puerta se abría delante de mí, titubeé un poco pero metí la cabeza dentro y nada más entrar pude sentir el calorcito de su interior mientras aquella virgen que se mostraba ante mí tal cual Dios la trajo al mundo me miraba... y me sonreía... no podía parar de moverme. Al principio de forma compulsiva -adelante y atrás, adelante y atrás- estaba nervioso porque hasta entonces nunca había estado con ella en su casa. Estuvimos así un rato, de pié, mirándonos cara a cara, pero no pude aguantar mucho más en aquella postura. Tuve que sentarme y nada más hacerlo me corrí... uno o dos sitios porque había que apretujarse bien en los bancos para que cupiera o cupiese todo el colegio dentro de la iglesia.
Un sacerdote se dirigía a todo el aforo desde al altar, íbamos a cantar. Primero él entonaba un verso y toda la basílica a coro lo repetía. Luego el siguiente hasta completar una estrofa y cuando ya la teníamos, a por el estribillo. Así hasta que al fin nos hicimos con ella... ya era nuestra y podéis estar seguros de que en la vida -por muchos años que pasen, por muchos nuevos recuerdos a los que haya que hacer sitio- jamás la olvidaremos. Sonaba así
Me estaba gustando, sí señor. Mil voces de niños como yo cantando todos a la vez aquel alabarealabarealabarealabarea...labarea mi señor pero... ¿qué carajo quería decir alabarea? Durante muchos años, no es broma, pensé que la tal barea aquella debía ser algún sitio -una finca o así- a la que querían que fuese el señor (a la Barea, mi señor, a la Barea) vaya manía de querer llevár al pobre hombre allí. Daba igual, íntimamente, casi inadvertido entre aquella multitud yo acababa de descubrir uno de los placeres que definen a un trotabar y que nos acompañarían durante el resto de nuestras vidas, el placer de cantar a coro.
Sin que entonces lo supiera, muy cerca mía, en las bancas próximas a la que yo ocupaba había otros niños, futuros trotabares que, como yo, estaban descubriendo en ese preciso momento aquel mismo placer. Años después sabría que de esos momentos en la infancia en los que uno experimenta lo que cree sensaciones únicas y desconocidas por todos los demás, tan propias que nunca hubieran sido sentidas por nadie antes, de esos hay tantos como niños abren los ojos a una nueva edad.
Recuerdo haber sentido esto mientras subía a la jirafa, trepaba y trepaba bien alto y me quedaba allí arriba... apretándome contra la barra de hierro, bien quietecito mientras me venía el gustirrinín. Ahora sé que no era el único. Tú también lo hiciste, joío guarro. Tú también te quedabas allí bien tieso, meciéndote arriba y abajo, como una espiga bajo el sol
Alabarea fue la primera canción de todo un cancionero que poco a poco iría dibujando en sonidos un album de vivencias de una época en la que el libro en blanco de los niños que fuimos (de los que somos) se iba llenando de palabras, de imágenes, doctrinas, músicas, creencias y arraigos tan profundamente ligados a un colegio, el nuestro, que era difícil decir dónde acababan los Salesianos y donde empezábamos nosotros. Aún hoy lo es... o es que hay alguien a quien no se le agarre un pellizco en el corazón cuando canta aquello de...
rézare frente al recuerdo
de ese colegio utrerano
donde Dios tendió su mano
al camino del amor.
de ese colegio utrerano
donde Dios tendió su mano
al camino del amor.
... a mí aún me pasa.
En estas canciones nos reconocemos porque son tan nosotros como el recuerdo que nos dejaron aquellos tiempos, porque son parte de la mimbre con la que se ha tejido el alma de los hombres que somos y porque, cuando volvemos a oírlas, sentimos moverse dentro de nosotros aquel niño que fuimos y que, nos damos cuenta entonces, nunca hemos dejado de ser.
Quién no ha sentido que algo suyo le estaba siendo robado cuando ha escuchado esto sonar en otras iglesias, cantado por otras gentes
Decid la verdad, quién no está sintiendo ahora mientras las oye, que esos que cantan las coplas que ilustran esta entrada no tienen derecho a cantarlas, que no son suyas, que así no se cantan, que no era así como nosotros las cantábamos. Malditos cabrones ¿cómo os atrevéis a manosear nuestras canciones?
Solo los niños y los borrachos dicen la verdad... o eso dicen. Quizás es que el alcohol en altas dosis relaja al adulto serio que pretendemos ser y lo manda a la cama. Es entonces cuando sale el niño.
Será por esto que los trotabares siempre hemos rematado nuestras borracheras colectivas con una buena sesión de cantos a coro de todo nuestro repertorio salesiano... será por esto...
Cómo nos hubiera gustado muchas veces tener una buena batería para cantar ésta como la canta este pollo, con su guitarra eléctrica y tó ¿verdad?
Cantar a coro es dejar de ser yo para convertirme en nosotros, permitir que no se oiga mi voz por encima de la de nadie para que suene una voz única, la de todos. Y esto lo hemos hecho siempre cuando el alcohol ya nos vence, cuando dentro de cada uno suena una sirena... o una campana... que dice que ha llegado la hora de que los niños salgan al patio. Se abre entonces muy dentro una puerta que apenas se usa y que por un pasillo largo y oscuro viene a dar al niño que fuimos. Este tiene nueve años ahora, se asoma tímido a la puerta pero pronto ve a otros niños que salen de otras tantas puertas y todos, juntos, empiezan a correr hacia un mismo sitio. Van a la capilla del Cármen... se sientan, suena un órgano... detrás está Don Pedro y todos, juntos, vuelven a sentir algo que casi habían olvidado... vuelven a estar juntos... cantando la alegría



7 comentarios:
Que jarta de verdades has dicho.Ahora comprendo tantas y tantas cosas.Yo fui un pobre niño,de esos a los que sus padres castigaron de por vida al no hacer la matricula en un colegio privado.No comprendo el porque de esa brutalidad,pero amigos mios,lo reconosco,YO ESTUDIE EN UN COLEGIO PUBLICO.Aunque no os lo creais en ese colegio podia estudiar cualquiera,que orror,ademas no teniamos donde liberar nuestras almas cantandole a las divinidades.Mientras que vosotros niños de seis disfrutavais descubriendo nuevos placeres,yo niño de cuatro mas una,cinco,(nota del escritor:los premios se repartiran al final)tenia que luchar por sobrevivir en un colegio publico y comarcal.En el cual no todos eramos niños,si si yo tenia que vermelas a todas horas y todos los dias con NIÑAAAAAAAAAS.Que mas quisiera yo,que haber podido disfrutar de esas filas a la hora de entrar a clase.A nosotros nos hacian poner en fila,si,pero niño y niña,niño y niña.Y en vez de dulce sirena,nos ponian los cuarenta principales.Por eso pienso yo que debe ser mi falta de oido y el porque desde los cinco no hay un dia que no me quede sin hacerme una buena,muy buena ...............................pregunta :¿POR QUE LA PUERTA DE AQUEL SERVICIO NO TENIA PESTILLO?.Todo no queda aqui,que a los cinco la hermosa niña que se sienta detras tuya y te pide varias veces en el dia que le recogas el goma,las ceras y demas, te pille con los pantalones en los tobillos y con una cara de sobre esfuerzo .No es nada malo,a esa edad la inocencia de una niña solo le permite sonrreir levemente y salir corriendo,corriendo a contarselo a las amigas la gran hija de puta.Si asi comenzaba mi andadura por el mundo academico,imaginaros como serian los años siguientes.Esas niñas fueron creciendo con la ayuda de la bolleria y los azucares del gran invento del caramelo con palo.Años del triunfo de la minifalda sobre cualquier otra prenda y la incorporacion del pantalon blanco como indumentaria femenina,EN VERDAD OS DIGO,que fue una infancia dura,muy dura.Menos mal que por las tardes podia aliviarme en mi cuarto (soñando con que otros niños no estuvieran pasando por lo mismo que yo).Despues vinieron otras,pero eso es otra historia.
Secretario, sabes que somos como hermanos (en Cristo y en cerveza) pero es que hoy "MAS LLEGAO ALALMA" y seguro que a todos los Trotabares que estudiamos en los Salesianos. También a todos los que estudiaron en otros colegios porque la vida nos unió por algo que teníamos en común: LA AMISTAD; palabra imprescindible en el lenguaje trotabar. Eres un fenómeno en esto de contar la verdadera historia de los Trotabares, evento por evento. No se te escapa un detalle de cada etapa de nuestra vida y que entre nosotros ha sido muy paralela.
Jefe de prensa, tu etapa colegial veo que ha sido un poco mas avanzada que la nuestra, pero que sepas que nosotros también nos acordabamos de las niñas de TU colegio detrás de la puerta del servicio (zumba que te zumba). Tú eres otro fiera en esto de relatar episodios de nuestra infancia. ¡Ah! no me acordaba, por ultimo quiero agradecer el voto a Secretario a todos aquellos "que lo hicieron por su conocimiento prematuro de saber como lo iba a ejercer"; como yo. GRACIAS
Por cierto, la parte entre comillas también debería ir en cursiva pero de informatica estoy un poco pegao.
NO OLVIDARSE
Pues qué le voy a decir, Presidente, que comentarios como el suyo le compensan a uno el tiempo perdido en escribir pamplinas como esta. MUCHAS GRACIAS.
Ni se imagina ud la clase de sitios en los que he tenido que entrar para conseguir las coplas que ilustran la entrada, por cierto que tengo más. Con decirle que he puesto un poster de monseñor Escribá de Balaguer sobre el cabecero de mi cama... ah, y ahora ya no amo a Nuria, ahora amo a Laura (pero esperaré hasta el matrimonio) En fin, que un trotabar se expone a cualquier peligro por llegar a la verdad desnuda... siempre que una vez allí den cerveza y se trate de un desnudo integral... ¡y sin estrellitas en los pezones! (joder, algún día hablaremos de aquellas carteleras del cine Avenida en los años del destape)
Jefe de Prensa, yo creo que a ud le va pidiendo el cuerpo escribir una entrada... y si no le digo yo que me lo pide a mí. Así que a ver si se anima.
Ya me hubiera gustado a mí que en aquellos años me hubiera pasado lo que ud cuenta en lugar de lo que cuento yo, pero qué se le va a hacer. Al fin y al cabo de lo que habla esta entrada es de cómo las experiencias y los lugares de la infancia no nos abandonan durante el resto de nuestras vidas, y de cómo, al hacernos adultos, vamos añadiendo capas al niño que éramos (como una cebolli) de manera que ese niño está siempre ahí dentro. No se ve pero está.
...por cierto, en la sección de música tienen uds una coplilla nueva a petición del Presidente. Y lo que el Presidente pide va a misa
¿Sabían ustedes que hay estudios científicos que afirman que los cantos grupales de asociaciones de cualquier tipo (entre ellas las religiosas) pueden usarse fácilmente por sus dirigentes para manipular a los integrantes del grupo?
Yo no era muy propensa a creer estos estudios, más que nada porque me cuesta fiarme de un sesudo científico que se dedica a chorradas como esta en vez de investigar cosas más serias, como por ejemplo buscar vida extraterrestre, o nuevos productos para echarle al yogur y aliviar a los pobres estreñidos, pero mira por dónde, a raíz de este post voy a tener que darles la razón porque....
... no saben ustedes lo abducido que anda el Sr. Secretario desde que estuvo visitando páginas religiosas para prepararles este post, si es que se levanta con el Alabaré en los labios, y para la noche ya me ha repasado todo el repertorio Salesiano! Vamos que empiezo a temer que me proponga bautizar a la niña!
Yo ya sabía que, al juntar nuestros cachillos de vida tendría que soportar pequeñas manías como el canturreo constante, pero ¿no podríamos volver a los rollings, kinks, o el flamenco que ya me son habituales?
Aunque ¿saben lo que más me preocupa? Que si esto le ha ocurrido tan solo por documentarse en varias páginas y a los 34 añitos, ¿qué no harían los curas con una masa de niños de 6 enardecidos por el canto común? Ay! Ahora empiezo a entender muchas cosas del comportamiento del grupito de trotabares estos, ¿ustedes no?...
SR. Secretaria consorte,lleva usted toda la razon,algo raro se les ve,pero como dijo el cura,en mi caso tu todavia estas a tiempo,en las alegrias y en las penas ....,ya le hemos cojido cariño,es la cruz q nos a tocado aguantar,aunque te digo q yo antes no bebia cerveza ni alcohol y desde q estoy con los trotabares bebo cerveza ,que buena y malibuses lo saboreo.Que un dulce no amarga a nadie
Me quito el sombrero ante el video del cantico a Don Bosco, es muy emotivo el hecho de ver a esos hombrecitos sanos y abstemios recordando su infancia en un colegio salesiano, seguramente los vasos que se ven en sus manos sean las humildes huchas de la colecta del domund para botell… perdon, queria decir para darsela a los mas pobres e infelices.
En momentos como este me siento feliz porque nadie lleve camaras de video a las rutas trotabares , influenciado sin duda alguna porque las mujeres no se fian de que cambiemos el susodicho artilugio por una ronda de cubatas en el pintor, lo cual es una idea a tener en cuenta.
Espero no darle la idea a nadie de aparecer con camara tras este comentario, y si asi fuera habria que votar un acta sobre los derechos de imagen de los trotabares, recordad que somos gente respetuosa y una ruta no es mas que una colecta del domund muuuuy larga y con huchas de cristal.
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